Salud mental, soledad y apoyo emocional
Enfrentar una situación laboral injusta y la incertidumbre migratoria al mismo tiempo puede pasar factura en tu salud mental. Pedir ayuda es un acto de fuerza, no de debilidad.
Si no te sientes seguro/a ahora, no te quedes solo/a
Llama incluso si no sabes cómo explicarlo. No necesitas tener las palabras correctas.
Puedes empezar diciendo: “Estoy solo/a, no me siento seguro/a y necesito que alguien se quede hablando conmigo.”
Aguantar en silencio no debería ser parte del trabajo
En 2024 murieron por suicidio 2.529 hombres en Australia: casi 7 cada día. Fuente: Australian Bureau of Statistics
Ser migrante puede sumar aislamiento, visa, dinero, racismo y la presión de sostener a la familia desde lejos. Trabajar más, beber más, enojarte o desaparecer de los demás también pueden ser formas de estar pidiendo ayuda.
No tienes que proteger a tu familia ocultando que no estás bien
La presión académica, el costo de vivir, la vivienda, el trabajo y la soledad pueden acumularse. Tu institución debe tener servicios de apoyo: pide “student counselling” o “wellbeing support”.
Si lo que necesitas es una voz, compañía o volver a sentir comunidad
No todo empieza con terapia. A veces el primer paso es una conversación anónima o encontrar un lugar cercano donde puedas hablar tu idioma y conocer gente.
Para la próxima hora: escríbele a una persona, muévete a un lugar seguro donde haya gente y elige una de las llamadas de esta página. No resuelve todo; evita que tengas que pasar esta hora completamente solo/a.
Mientras conectas con alguien
Ejercicio de respiración (2 minutos)
Respirar o leer un mensaje puede ayudarte a atravesar unos minutos; no sustituye hablar con una persona ni recibir atención profesional.
Recibe un recordatorio por correo
Elige si quieres recibir una frase de aliento diaria o semanal por correo. Puedes darte de baja cuando quieras desde el enlace de cada mensaje.